Si conviven equipos antiguos con otros recién instalados, mantén localizables las identificaciones de los circuitos y comunica cualquier cambio respecto al uso habitual. Para dar continuidad a este cuidado, la información debe conservarse junto a la identificación del elemento correspondiente.
Si se han incorporado aparatos o elementos nuevos, registra qué equipos estaban funcionando si se interrumpe el suministro, sin abrir ni manipular el cuadro. Para dar continuidad a este cuidado, el seguimiento puede coordinarse con los accesos y horarios de quienes utilizan el inmueble.
Si cambia la persona que se ocupa del mantenimiento, los mecanismos con daños visibles, calentamiento o funcionamiento anormal necesitan una revisión especializada. Para dar continuidad a este cuidado, las anotaciones deben ayudar a explicar el problema sin anticipar un diagnóstico.